Protégete del sol… ¡con Aceite de Oliva!

La frontera entre un apetecible bronceado y un peligroso achicharrado es mucho más fina de lo que la gente se cree. Tomar el sol es un placer veraniego. Quemarte al sol, una insensatez.Igual que un croissant está mucho más rico cuando queda doradito y no quemado, con tu piel sucede exactamente lo mismo. Para disfrutar del astro rey de manera saludable sólo tienes que seguir nuestras cuatro recomendaciones.

1. EXFOLIA

Comienza con un peeling corporal para que tu piel pueda absorber bien los protectores solares. Pon en un recipiente 4 cucharadas de Aceite de Oliva, 2 de azúcar y 1 de zumo de limón, y mézclalo todo hasta que el canto del grano se haya redondeado. Aplica la loción por todo el cuerpo mediante masajes circulares y aclárala con agua tibia. Ya verás qué suave y tersa queda tu piel. Y sin pasar por ningún spa.

2. HIDRATA

Como necesitarás un extra de hidratación después de los baños de sol,añade a tus hidratantes faciales y corporales unas gotas de Aceite de Oliva.Podrás comprobar en pocos días la elasticidad que proporciona a toda tu piel.

Crema con aceite de oliva

3. NUTRE TU CABELLO

Prepara una mascarilla elaborada con Aceite de Oliva y yema de huevo para humectar tu pelo de forma natural y acondicionar las puntas secas. Lucirás un cabello sano y, además, obtendrás un brillo especial que te hará ser la envidia de toda la playa. Sí… la Tierra sigue teniendo un único sol. Eso otro que tanto brilla sólo es tu cabello.

4.  ACELERA Y PROLONGA TU BRONCEADO

Una forma natural de acelerar y prolongar tu bronceado es comiendo sano.Básicamente, alimentos que contengan o restauren la melanina, como la zanahoria, la papaya, la naranja, el tomate, el huevo, las fresas, el atún y, por supuestísimo, un chorrito de Aceite de Oliva en todos tus platosSalud para tu estómago y, también, para tu piel.

Frutas frescas

Si sigues estos consejos al pie de la letra, disfrutarás del verano sin peligro y con un bronceado de envidia. Pero recuerda: nunca bajes la guardia con el sol. Observa bien tu piel y, ante cualquier duda, acude a tu dermatólogo. Tu bronceado de hoy es tu salud de mañana.

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