
El aceite de oliva virgen extra de la variedad Arbequina es uno de los más reconocidos, tanto a nivel nacional como internacional. Y entre sus numerosas virtudes está su perfil sensorial suave, equilibrado y aromático. Hoy en día es una de las variedades de aceituna más cultivadas. Y además de destacar en lo palatable, detrás de su popularidad hay muchos más atributos. Cuenta con una historia muy ligada a las bondades de la tradición agrícola, a la importancia de cuidar la tierra y a cómo han ido evolucionando los olivares modernos. Para conocer en profundidad por qué el aceite de oliva Arbequina es tan valorado, es imprescindible conocer su origen, cómo se ha expandido su cultivo y cuáles son sus diferencias clave frente a otras variedades clásicas de la gastronomía española.
¿Dónde nace el aceite Arbequina?
España marca el origen de la variedad Arbequina, concretamente la región de Cataluña y dentro de ella, la provincia de Lleida. Y se llama así por el municipio de Arbeca, en la comarca de Les Garrigues, una zona que se ha vinculado históricamente al cultivo del olivo y a la producción de aceite de oliva.
Para más señas, según la Denominación de Origen Protegida de Les Garrigues (la primera Denominación de Origen Protegida alimentaria reconocida en España en 1975 y en 1996 por la UE), esta variedad comenzó a consolidarse en la región hace varios siglos, adaptándose a las condiciones climáticas locales.
Desde sus orígenes, el aceite variedad Arbequina se caracteriza por su sabor afrutado y fresco de oliva verde o madura, sus notas dulces y un equilibrio que lo distingue de otras variedades más intensas. Sus condiciones de clima continental, con inviernos fríos y veranos secos, influyen directamente en su perfil aromático, que recuerda a la alcachofa y la hoja.
Y según el Consejo Oleícola Internacional, la Arbequina es una variedad de aceituna de tamaño pequeño, pero con una alta proporción de aceite, lo que ha favorecido tradicionalmente su uso para la producción de un aceite de oliva virgen extra de exquisita calidad.
Historia y expansión del cultivo Arbequina
En los últimos siglos, el cultivo de la Arbequina ha estado ligado a su zona de origen, Cataluña. Pero a partir del siglo XX y especialmente desde finales de los años 80 y 90, ha empezado a expandirse de forma significativa por más regiones de España.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Arbequina es una de las variedades que más se plantan, gracias a su capacidad de adaptación a nuevos sistemas de cultivo intensivo y superintensivo. Su apariencia reducida y su productividad constante la hacen especialmente atractiva para la modernización del olivar.
Esta expansión no se ha limitado solo a nuestro país. Tal y como apunta el Consejo Oleícola Internacional, la Arbequina se cultiva hoy en numerosos países productores de aceite de oliva, pero destaca la calidad del aceite de oliva español. Año tras año se ha consolidado como una referencia global asociada a la versatilidad culinaria y la calidad exquisita.
¿Por qué la variedad Arbequina es tan valorada?
Uno de los motivos estrella que justifican la buena reputación del aceite de oliva virgen extra Arbequina son sus características organolépticas. Este aceite de oliva, tiene perfil afrutado ligero o medio y una densidad que le añade un “cuerpo” especial.
En boca, destaca por la presencia de amargor y picor de forma muy equilibrada, lo que hace que sea más amable de catar para los que se inician en el consumo de aceite de oliva virgen extra. Su complejidad de aromas y sabores se manifiesta de forma más intensa cuando la aceituna es más verde. Y a medida que esta va madurando, se aprecia una intensidad más suave de sus atributos, pasando a adquirir un sabor más dulce. En ese momento, sus aromas recuerdan a frutas frescas como la manzana o el plátano, así como notas de almendra y hierba recién cortada.
Desde el ámbito culinario, la suavidad hace que el aceite de oliva Arbequina sea muy versátil. Su consumo se recomienda tanto para consumir en crudo (donde más se aprecian sus cualidades organolépticas), en ensaladas, cremas frías, salsas o tostadas, como en elaboraciones más complejas en las que se busca respetar el sabor original de los alimentos y al mismo tiempo potenciarlos y aportar personalidad. Y otro de sus grandes valores añadidos es que consigue conservar la propia estructura de los alimentos, favoreciendo que se mantengan crujientes.
A nivel nutricional, al igual que el resto de aceites de oliva, el aceite de oliva virgen extra Arbequina es rico en compuestos polifenólicos, ácido oléico, antioxidantes naturales y vitamina E. Esto no solo potencia su estabilidad frente a la oxidación, sino que contribuye a la protección de la salud cardiovascular y a mantener una alimentación equilibrada.
Diferencias con otras variedades
Como ya hemos visto, dentro del amplio abanico de variedades del olivar español, la Arbequina ocupa un lugar muy consolidado. Tanto su suavidad como su perfil aromático la diferencian de otros aceites de oliva procedentes de variedades más intensas.
Por ejemplo, frente al aceite de oliva Farga, una de las variedades más antiguas del Mediterráneo y asociada a aceites con mayor cuerpo y persistencia, la Arbequina ofrece una experiencia más ligera y delicada.
Si la comparamos con el aceite de oliva Empeltre, muy extendido en Aragón y Baleares, encontramos similitudes en cuanto a dulzura y baja astringencia. Pero según las diversas descripciones agronómicas recogidas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Arbequina suele presentar un perfil más fresco y aromático, mientras que la variedad Empeltre ofrece aceites más maduros y redondos.
Y al confrontarla con variedades como Hojiblanca o Picual, reconocidas por su mayor intensidad en amargor y picor, la Arbequina se posiciona como una opción más suave.
Desde su origen en Cataluña hasta su expansión internacional, no cabe duda de que la excelencia del aceite de oliva virgen extra Arbequina es el resultado de siglos de tradición, adaptación al territorio y evolución del cultivo del olivo. Y comprender su origen, su historia y sus diferencias con otras variedades es la clave para ponerlo en valor.
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