Guillermo Rodríguez Navarrete, doctor en nutrición español, triunfa en Estados Unidos de la mano de los aceites de oliva

Guillermo Rodriguez Navarrete es en estos momentos uno de los referentes de la nutrición sana, basada en los Aceites de Oliva de España, en Estados Unidos. Farmacéutico y nutricionista de formación, este malagueño afincado en Miami se ha convertido en un auténtico apóstol de un alimento que define como uno de los más sanos que existen. Lo defiende a capa y espada entre aquellas personas a las que asesora, pero también a través de las redes sociales, conferencias y medios de comunicación de un país que, asegura, tiene serios problemas en la forma en la que se acerca a la comida.

¿Por qué eliges Estados Unidos para desarrollar tu trabajo?

Bueno… básicamente por amor. Aquí conocí a la que ahora es mi esposa, durante un viaje de trabajo a Miami. Solo 4 meses después, nos casamos y toda mi vida cambió.

En aquella época (2014) vivía en Centroamérica, donde tras 4 años trabajando junto a fundaciones y gobiernos, estaba comenzando a cambiar cosas. Ayudé a implantar con éxito la nutrición como carrera en 3 universidades donde no existía, en El Salvador, Guatemala y Honduras, dimos muchas becas de posgrado, ayudaba a la ministra de salud de El Salvador a luchar contra la desnutrición… muchas cosas que te llenan como profesional, pero sentía que desde allí solo podía cambiar aquello, y nada más.

Si quieres cambiar algo en el mundo, debe ser desde donde el mundo pueda oírte, y si hay un lugar desde donde puedes dirigirte a todo el mundo latino, ese es Miami. Aquí están los dos canales de TV que ven los latinos en EEUU y fuera (Telemundo y Univisión) y aquí están los talentos de la música, el cine y las telenovelas que todos siguen en redes sociales. Si consigues que ellos lleven una vida saludable, y consuman productos como el aceite de oliva, mucha más gente los consumirá. Y como por arte de magia, tras unos meses viviendo aquí, ya estaba haciendo apariciones en los dos canales de TV, y tenía la consulta llena de esos talentos que comenzaron a promover ese estilo de vida saludable entre sus seguidores. La verdad, fue una bendición.

Hay un gran trabajo que hacer aquí en EEUU para que las personas cambien esos aceites vegetales ultra procesados y dañinos por aceite de oliva, pero vamos por buen camino. A veces me siento como Don Quijote contra los molinos de La Mancha, pero justo por eso me encanta. Dicen que ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

Guillermo Rodríguez Navarrete

Por lo que sabemos, Estados Unidos es un país de extremos en lo nutricional. Adoran la comida basura y, como respuesta, son capaces de demonizar todas las grasas sin distinción, sean o no sean sanas. ¿Cómo ha evolucionado en ese país la imagen de los aceites de oliva como producto saludable?

Por desgracia para ellos, lentamente. Aquí los reyes siguen siendo los aceites de semillas ultra procesados. Soja, maíz, girasol, también canola… y otros que son mezcla de todos ellos en proporciones que uno ni siquiera sabe, y que etiquetan como “aceite vegetal”. Cuando lees la etiqueta para ver de qué “vegetal” es, te encuentras con una leyenda que reza “puede contener aceites de palma, soya, maíz, y otros”.

Te imaginas que alguien vaya a comprar un teléfono y le den una caja en blanco que diga “puede contener un Nokia, un IPhone o un Samsung”. ¿Crees que alguien lo compraría? Seguro que no, pero con el aceite sí lo hacen. Queda mucho trabajo por delante para que aquí comiencen a priorizar la salud frente al precio del aceite, y también para que acostumbren el paladar al de oliva, que es otra de las barreras cuando se usa para cocinar.

También hay que trabajar duro para quitar de la cabeza del gran público eso de que las grasas son malas. Muchos comen ensalada sin aceite pensando en que es más saludable. Ahora se ha puesto de moda la “air fryer”, una freidora que fríe sin aceite… ¿puedes creerlo? Todos tienen la fritura como poco saludable, cuando la clave está no solo en el aceite de fritura, sino en lo que fríes. Si fríes una empanada, que es 80% harina ultra procesada, obvio que va a hacerte mal, pero no por el aceite, ni por la fritura, sino porque estas friendo harina pura, que es la que tu cuerpo no agradece.

Los romanos ya cocinaban con aceite de oliva, pero no comían empanadas.

Si sabes controlar la temperatura de un buen aceite de oliva, no lo usas más de 3 veces, y sabes elegir lo que fríes, tu cuerpo no encontrará ningún problema.

Las únicas grasas malas son esos aceites vegetales industriales, ultra procesados, hidrogenados, desodorizados, y sin “alma” que aun campan a sus anchas por los supermercados americanos. A esos si hay que temerles. Y mucho.

Nos consta que los norteamericanos suelen limitar su uso al aliño en frío. ¿Trabajas para educar en otros usos de los aceites de oliva?

Esa es sin duda la parte más difícil, y sinceramente la que más me gusta. Aquí todo el mundo cree que el aceite de oliva es perjudicial cuando se calienta, por eso es que usan otros aceites para cocinar. Muchos creen incluso que es tóxico o hasta cancerígeno. Los más conservadores te dicen que al calentarlo pierde propiedades. Todo el que lea esta entrevista debe saber que cualquier aceite pierde propiedades al calentarlo. De hecho, cualquier comida pierde propiedades si la sometes a esas temperaturas, pero aquí la industria de los aceites vegetales se ha encargado durante años de alimentar y promover ese mito, y va a costar bastante terminar de tumbarlo.

En nutrición, es más fácil engañar a alguien, que convencerlo de que lo han engañado durante años. 

¿Cómo ves el futuro de la Dieta Mediterránea y los aceites de oliva en Estados Unidos?

El de la dieta mediterránea dependerá mucho de la inversión que las instituciones españolas quieran o puedan hacer para promoverla. En ese sentido, creo que mi presencia en EEUU será un punto importante a futuro. Nunca antes un español había obtenido una licencia para practicar la nutrición legalmente en Florida. También fui el primer español en ser aceptado como Fellow del American College of Nutrition.

Son barreras que algún día alguien debía superar y por azares del destino me tocó a mí. Lo mejor está aún por hacer, y aunque gracias a Dios en esto de la divulgación soy bastante autosuficiente, sería fantástico tener apoyo institucional.

Con el aceite ocurre lo mismo. Es muy necesario promover el aceite español. La gente aquí está cansada de los fraudes y escándalos que durante años han protagonizado los aceites de oliva italianos. El nuestro es en la mayoría de los casos, de mayor calidad. Solo hace falta inversión y trabajo duro para posicionarlo mejor.

Tanto en el caso de la dieta mediterránea como en el del aceite, merecerá la pena librar esa batalla. En todas las guerras hay muertos. Con esta, lo que haremos será evitarlos.

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